Cospedal, no
No sé quién de las dos decepciona más, la verdad. El caso es que Soralla y su tono de recitadora de temario de abogacía del Estado me ponía un poco nerviosa y esa melena un poco de leona que le han debido de aconsejar, así como para dar un poco imagen de menos formal, de ser capaz de una noche loca. Noche loca. Nacho Iriarte. Recuerdo haber visto en algún sitio un reportaje con este tipo que se encendía un puro en la azotea de Génova, me parece. Fue una de esas veces que pensé que era absolutamente indispensable eliminar las juventudes de los partidos, que han cambiado el saludo al Fuhrer por una banderita en el backstage de los mítines y esas caras de bovinetes. Viendo a aquel Nacho, pensé, este tío ¿a qué habrá dedicado sus años 20? Lo dramático es que le dedican horas y horas que podrían estar empleadas en leer, en currar a pie de calle, en debatir con gente fuera de sus círculos. Pero no. Todo el día colgados al móvil, a facebook, maquinando tácticas de agrupación local. Y les da resultado. De hecho, nuestro presidente viene de ese ambiente. A Nacho le han pillado borracho a las siete de la mañana conduciendo y era vocal de seguridad ciudadana. Dimisión ya. A la calle. Que se emborrache otra vez, que vuelva a casa en taxi --le han quitado el carné-- y que con el resacón medite a qué se va a dedicar, a ver si le coge un primo suyo en una empresa haciendo un favor de comercial. Otra prueba de cómo va degenerando esto. En la transición, había otros nachos de noche. Con más estilo, mejor pinta y ahora, además, lideran foros civiles asqueados de la política. Cospedal, hay que echarlo.
A Blasi le he dicho que le tengo prohibido que se junte con tipos de las juventudes políticas y cofradieras. Pero que tampoco se deje fascinar por juventudes culturetas y drogotas. En fin, que no sé yo si le estoy cerrando demasiado el abanico. Lo divertido de los drogotas es escuchar sus aventuras 40 años después, como ahora con la Velvet en el Málaga Palacio. Y meditarlo.

callesierpes dijo
Este no es un comentario para justificar una pésima conducta alegando que los otros hacen igual. Es un comentario para decir que nuestra anfitriona acierta en el tono y en la forma de un problema que los pacientes ciudadanos desorganizados en la sociedad civil tenemos que aguantarnos con la "clase política" que hemos "elegido". Lean si no esta sentencia del Tribunal Supremo y recuerden la anécdota de hace algunos años. Pregúntense donde está ahora el citado parlamentario:
http://www.medynet.com/elmedico/derecho/sentenciaalcohol.htm
25 Febrero 2010 | 12:38 PM