¿Ha estado excesiva Soraya llorando a Delibes? Bueno, no sé, ella es de Valladolid, creo, y ahí parece que se siente mucho. Yo también, que conste. Pasé gracias a mi padre de los Hollister a los Santos Inocentes sin escalas. Ruta directa. . Todavía me acuerdo. Aquello era demasiado fuerte. Para mí, el campo de Castilla era algo que se veía camino de la sierra de Gredos o desde el Rastro de Ávila. Un señor que se llamaba Mundo y que vivía en Solosancho con Matilde. Tenían un salón oscuro, una chimenea y unos chorizos colgando. Además, un almacén de grano. Nos llevó una vez a arar a la era y, para nosotros, niños urbanitas, aquello fue lo más. Vuelvo a Soraya. Ha sido la única que ha citado a Mujer de rojo sobre fondo gris. Estaba andando  en la cinta, iba pasando canales y en todos salían imágenes de los Santos Inocentes --no confundir con la inmensa mayoría del pueblo español, en manos de los señoritos de la política--, las cinco horas con Mario, El Hereje, la Sombra del ciprés es alargada. Pero no de aquello, que a mí me pareció conmovedora. Delibes nunca tuvo pudor a la hora de explicar lo duro que había sido perder a su mujer de toda la vida. Hoy he entrevistado a una señora que tampoco lleva nada bien su viudedad porque dice que ha perdido su vida de los últimos 32 años. Se me han saltado las lágrimas, como a Soraya. Puede que tengamos el síndrome premenstrual y eso nos hace diferentes, lloronas un par de días, risa histérica otro poquito, como si las hormonas fueran unos alien sin una Sigorney que se los arranque. Puede que seamos más románticas y nos gustara el pelado de Meg Ryan de hace una década y sus pastelillos filmados. Bokus, tienes razón. Puede que sólo hoy una mujer haya echado en falta que se citara esa obra de Delibes. Pero son detalles secundarios. Lo peor es que se fomenten y acentúen. Lo peor es enterarse que en el colegio donde puede ir tu hija hay niñas de doce años que celebran cumples en salones de belleza, pintándose las uñas, dándose mechas. La mujer en el campo de Castilla tenía una vida muy dura. Pero estas niñatas de la costa no sé yo si Delibes tendría adjetivos para describirlas.

A Blasi le digo que, como esto siga así, está ya castigada a celebrar su cumpleaños en un cuantacuentos donde no salga ni una sola princesa o quizás nos dé por cazar a las perdices y luego ser felices, en homenaje a Delibes. El domingo estaremos las dos en el mercadillo de los Baños del Carmen, de once a cinco. Por si alguien se apunta. Hará bueno.