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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

12 Abril 2010

¿Para qué?

Camino de Sevilla, a entrevistar al director del centro de emprendedores del MIT. Aulet. ¿Dónde? Va a un ciclo del que me habló calle sierpes, impresionado por el escaso eco que estaban teniendo las ponencias. Ya han hablado el rector o presidente o CEO o lo que sea de Chicago y Columbia. Hablan de mérito, de esfuerzo, de financiación privada. ¿Quién organiza esto? Pues la Escuela Andaluza de Economía y pretenden que, al final, todo vaya en un libro blanco que se entregará a la Junta de Andalucía, para que tome nota. Bueno, en realidad, están asistiendo  a las charlas. A raíz de esto, me he enterado de un alto cargo de la Junta que es ex alumno del MBA del MIT y fue consultor en MacKinsey. Somos injustos porque últimamente los ponía yo todos al nivel de Pizarro. Y no. ¿Pero y qué? ¿De qué sirve todo esto si luego llega el Consejo andaluz de universidades y aprueba poner Medicina en Huelva, Almería y Jaén? Encima El País dice que en una decisión salomónica para contentar a las tres provincias. Eso se llama gobernar con rigor. De dónde sacará el dinero esta gente. Cada día es más frustrante, sobre todo cuando hay gente que te dice que hay personas muy válidas y apolíticas en los órganos de gobierno de la Junta. ¿Están frenando iniciativas todavía peores? Pudiera ser. Como Joaquín Moya Angeler, me dice en la entrevista, en su calidad de presidente del consejo social de la Universidad de Almería, que él preferiría gastar el dinero a que todos los que quisieran, y tuvieran nota, estudiar Medicina de Almería se fueran becados a Granada o a Madrid y luego se especializaran en Houston, un poner. Pues a los dos días, aprueban medicina en Almería. Eso es escuchar a la gente.

A Blasi le digo que le voy a apuntar a clases de costura, que es un placer, debe de serlo porque yo no sé, hacer cosas con las manos, porque con la cabeza no sirve de nada en algunos sitios. ADemás, si estás fija en la tela y la aguja puede que se te olvide que el marido de Ana Mato es asesor del PP. Qué asco dan. Blasi ya gatea, ha tardado, espero que no trepe por aparatos pestilentes.

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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