Oh, summer days....
He pedido unos datos a Oxford y me los han dado muy rápido, pero no me sirven para lo que quería. No tienen , o no quieren perder el tiempo en esa información para una periodista española, los alumnos que vienen de España por colegios en los últimos cinco años. Sí que tienen el número de alumnos domiciliados en España. En los últimos cinco años, la cifra no ha parado de aumentar. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué no estamos tan mal y cada vez más españoles son capaces de entrar en Oxford? Versión optimista de la vida. O podría ser también que, entre los mejores, cada vez los haya más que en vez de quedarse en una universidad española, prefieren irse a Oxford. Es una opción que puede ser incluso optimista, también, en cierta medida, porque puede que esa gente vuelva a vivir a España y quiera cambiar cosas. No, la ejecutiva provincial del PP de Málaga, no, porque no saben de la universidad de los partidos y sus ambiciosos cachorritos. La tercera opción podría ser que, como cada vez más familias inglesas viven aquí, sus hijos se marchan a estudiar allí. Es el caso que mejor conozco, de compañeros mayores de los míos en el colegio de la costa. En ese colegio, a número uno le preguntaron en una encuesta que si le gustaba vivir en España. ¿Qué dijiste, hijo? Le pregunté yo, con la mirada puesta en esas dos ruedecitas: Mirar presión de neumáticos. "Pues que no, claro. ". Tengo que medir mis comentarios delante de ellos, hablemos de parar en la gasolinera, por ejemplo. Es más, tengo que hacer una lista inmediatamente con las cosas buenas de este país. Ayuda, por favor. Hoy es la primera ronda de las elecciones inglesas, en televisión, claro. El liberal puede ser clave. Qué envidia. Tercer partido. Tercera España, que sueño más dulce y estúpido, a la vez.
A Blasi le digo que no ha vuelto el invierno, que no se tire a por los ventolines, que no quiero que eso le sirva para escribir artículos como el que he leído hoy de Rioyo de "Todos fuimos drogadictos" o algo así. Que ya llegará el verano, para estar todo el día al borde de la piscina, sin gin tonic. Le enseño la foto de clase de su hermano el mayor, el que no quiere ser español. Siete años. Hay una niña con las uñas pintadas. Bibiana, qué nos están haciendo.

Claudio dijo
Jefa,
Estoy impresionado por la precoz clarividencia de su número uno. Te felicito.
Me recuerda al abuelo de un buen amigo. En 1934 vendió todos sus negocios en España y emigró con su familia al Ticino en Suiza. Buen clima, moneda estable y la famosa llamada que sólo podía ser del lechero. Su tío abuelo se quedó aquí. Parte de la familia fue fusilada por el bando A y la otra por el bando B.
16 Abril 2010 | 09:58 AM