¿Qué es ser pijo? Villalobos, no
Lo de ser pijo, su definición más bien, es algo que puede llenar libros y los seguirá llenando. He descubierto al blog de Emilia Landaluce y lo trata en este post, los jinetes unidos y el hijo de Bono. Arcadi Espada ha escrito sobre el pijo de la gauche divine de Barcelona y ahora está escribiendo sobre los pijos socialdemócratas, el asunto promete. Los ecologistas de motos de gran cilindrada. Viene esto a cuento por el artículo en el Times, traducido en El Mundo, sobre quién es más pijo, si Clegg o Cameron. Si entramos en el asunto de Gran Bretaña, la cosa se complica, como trató de explicar Nancy Mitford en un complicado libro sobre el lenguaje de la clase alta, u or not u y todas las complicaciones de los dialectos. El caso es que primero habría que decidir si pijo es peyorativo o no y no es asunto baladí porque en ocasiones lo usamos en un sentido y, en otras, en el contrario. Yo tengo claro que, si lo usamos en un sentido no despectivo, para referirnos a alguien de modales y formas cuidadas, pero con el inconveniente leve de hablar como con una patata en la boca, digo que tengo claro que una de los rasgos distintivos definitorios es el trato al servicio. Recuerden que los mayordomos eran de una lealtad total hacia los lores. Por ejemplo, hay pijos socialdemócratas que tienen internas hasta después de comer los sábados o incluso se las llevan de vacaciones. En fin, sé que es algo que levantará ampollas, pero no me veo yo de vacaciones con la mucama cuidando a los niños y yo cenando con mi churri, aunque sé que es la única manera de que sean vacaciones de verdad y puede que les paguen estupendamente. Pero vuelvo al trato al servicio. Clegg y Cameron se han puesto de acuerdo para poder ir a pie o en transporte público. Aquí les dejo cómo trata Celia Villalobos a su chófer del Audi A 8 un día de lluvia en Madrid. En un país serio, esta señora debería dimitir. En un país serio, Elena Salgado también.O que siga soñando.
A Blasi la dejo adelgazando al aprender a andar mientras su madre intenta adelgazar en el gimnasio. Menos mal que me río de mi misma. El monitor se creía que la máquina que mide la grasa se había estropeado, del altísimo porcentaje que me daba a mí. Después va y me dice que no ha visto unos abdominales tan rotos por los embarazos como los míos y que la única solución es el quirófano. Finalmente, me dice que me tengo que acostumbrar a hacer ejercicio de forma rutinaria porque es estupendo para la menopausia. En fin, 38 años recién cumplidos. Vale que vayamos a celebrar los 20 de COU, pero eso fue un golpe bajo.


Demetrio V dijo
Su post se estudiará en las antologías. Well done, Madam!
26 Mayo 2010 | 09:09 PM