Tocinos de cielo
Esta poda va a ser difícil. No es que haya que echar a la mitad de Canal Sur, como decía el otro día Ignacio Martínez antes de recibir decenas de correos indignados, es que si atendemos a la Cámara de Cuentas de Andalucía habría que acabar con fundaciones que se saben que son PSOE puro o casi puro, quizás con un par de empresas tipo Vodafone o Sevillana Endesa para disimular en el Patronato. En Alemania, mientras, los deseos de Merkel son órdenes y 10.000 funcionarios se irán a la calle, los que se queden, además, con el sueldo más bajo. Hay gente que empieza a abogar porque nos salgamos del euro. En principio, no parece mala idea, volvemos a los duros y a las pesetas y las devaluamos, o dejamos a Soros que lo haga por nosotros, hasta que de nuevo seamos competitivos sólo con esa fórmula. Pero eso sería como un régimen malo, de esos que te dejan sólo con proteínas, por ejemplo, y venga a secreto ibérico solo, venga chuletones, venga pechuga a la plancha o lomo y, sí, se adelgaza, te dejas la vesícula por el camino y luego vuelves a engordar con facilidad, sobre todo si te dejan entrar de nuevo en el club de los flacos. Creo que si nos quedamos dentro pues a lo mejor el cocinero tiene órdenes de ponernos la merluza a la plancha con ensalada, un poquito de pasta tristini una vez a la semana, nos obliga a levantarnos con un poco de hambre de la mesa, nos pone una manzana seguida de una infusión de postre, y así los milhojas, las mousse y los tocinos de cielo pasan a la historia. Tocinos de cielo, qué nombre tan bonito. Eso es lo que éramos, tocinos de cielo, pero ahora necesitamos fibra y evacuar, siento la crudeza. Cuando el cocinero nos obligue a levantarnos, aparecerá un entrenador personal, que atiende al nombre de FMI, a ponernos en forma, a andar rápido, un poquito de pesas para coger músculo y ahora que hace bueno a nadar en la piscina, nada de un colchón con la cañita de cerveza. Si seguimos intervenidos y usando euros, puede que Europa, ahora sí, haga de nosotros unos hombres nuevos. Si nos vamos del club, seguiremos haciendo de las nuestras. Creo. Mientras, Fernández Vara, en un táctica muy de los barones, amagando con dar sólo, dice que hay que cambiar a las personas del gobierno que no tengan credibilidad en el extranjero. Juguemos al descarte: Bibiana no sale mucho, sólo hace campaña de fin de semana en Cádiz. A la Espinosa no la conoce nadie. Blanco no suele acudir a cumbres internacionales. Moratinos no anda metido en fregado internacional alguno. Trini anda con el tabaco y eso siempre está bien visto fuera. Corbacho no está ni se le espera. Sebastián sí que está tocado con eso que quiere hacer con las renovables, pero tampoco su presencia internacional parece especialmente relevante. El de Justicia bastante tiene con los atascos judiciales como para estar de viaje todo el día. Nos quedan Salgado y Zapatero, porque Mari Tere y el bueno de Manolo ahora mismo son insignificantes. ¿Se refería a ellos Vara? ¿Por qué no se atreve a decirlo o es que piensa que el descarte que hemos hecho lo harán todos? Está claro que a quien no se refiere Vara es a Rafa Nadal. "Gladiator", me dijo ayer Camila, la inglesa del puesto de al lado en el mercadillo. Fue empezar a jugar él, y no vender nada más. Se lo perdonamos.
Blasi siempre quiere comer más. "Más, más". Le he dicho que así no consigo hacerla una pequeña mujer francesa, lo que no fue su madre. Por cierto, gran película la del Primer día del resto de mi vida, o algo así. Ya estoy viendo a Blasi medio punk, recién abortada, mandándome a la mierda. Pero me quedo con la frase del padre a sus tres hijos, dos niños y una niña, cuando están en los 30: "Veros crecer ha sido el mejor espectáculo de mi vida". NAdie dijo que los espectáculos tuvieran que ser siempre divertidos. O que nos sintiéramos pletóricos cuando nos despiertan a la vez los pájaros y Blasi.

gintonic dijo
CAmeron dice que el pastel marrón de los laboristas era mayor, ¿de qué proporciones será aquí, donde ni la Junta sabe cuánta gente trabaja en sus empresas públicas?
7 Junio 2010 | 02:54 PM