De ella, también
El Mundial no es sólo de la selección y de Sara Carbonero, aunque el beso mole tanto y haya hecho por la igualdad mucho más que un ministerio, no es ella la pastelosa, es él, ella es la chica dura que hace su trabajo y él es emocional que no se puede contener, ella es la chica de un pueblo de Toledo que pone siempre su lado un poco chulo y unas preguntas tontas, como las de cualquier final de partido. También el mundial es de Shakira, la banda sonora. Esa niña colombiana de Barranquilla ha estado en Oxford y ha hablado en inglés muy bien y del poder de cambio de la educación. En el mismo sitio que Churchill y Newton, Puede sonar muy fuerte para alguien que sólo canta y emociona y mueve las caderas. Pero merece la pena escucharla. De entrada, no lee el discurso, algo que aquí sería insólito, exactamente igual que leerlo en Oxford. Y habla en un inglés perfecto, en las entonaciones, en los giros...La selección, Nadal y Shakira nos hacen ser optimistas sobre lo que podemos hacer. Pero lo que dice ella es justo lo contrario de lo que está pasando aquí, una sociedad que cada vez recibe peor educación es más capaz de tragarse razonamientos que apelan a las vísceras, puede estar horas sentada en un sofá viendo cómo se gritan unos impresentables y, a la vez, estar comiendo galletas grasientas para conseguir ser la población más gorda de Europa, con los ingleses. Una sociedad así se mira satisfecha cuando alguien sin méritos más allá de un partido le dice que pertenece a la generación mejor preparada de este país. Esa generación juega al fútbol y sabe lo que es sufrir, quedarse en el camino, dedicarle unas horas al balón que se las quitó al estudio. Somos buenos en el deporte, porque es uno de los sitios donde los políticos no han puesto con indecencia sus sucias manos. Pero ser buenos en el deporte no es suficiente para el progreso de un país. Tampoco ser excelentes en literatura, como pasó con sucesivas generaciones de poetas y novelistas. No. Hace fata ciencia. Right here, right now. Hacerla tan divertida como dar patadas a un balón, una hora, y otra, y otra, hasta que el niño Dieguito Forlán no sepa ya si es zurdo o diestro. Que el dinero no sea el único incentivo. Porque me imagino que serán los gritos de miles de personas aclamando tu nombre con alegría lo que motive más a esta gente, aunque los 600.000 euros también. Pero para que millones de personas les hayamos visto ha hecho falta la televisión, internet y casi nadie sabe el nombre de sus inventores y seguro que a ellos no les importa mucho. Pero hay ciencia detrás de casi todo. Aunque sea el arte lo que nos emocione. Los que saben de fútbol lo están haciendo muy bien con la cantera. Los que dirigen este país, lo están haciendo de pena. Ni una Shakira que llevar a Oxford. Ni siquiera se plantean estas preguntas. No ahora mismo, ni aquí.
Blasi se empeña en empezar ya a echarme pulsos. Se ha hecho con un bolsito de charol verde y lo coge, se pasea, y me mira desafiante. yo le explico que no sé a qué año empecé con la maldición de los bolsos, que el mundo era perfecto cuando todo te cabía en un bolsillo de un vaquero que, además, ya no te entra ni hasta la rodilla.


callesierpes dijo
Me pides que sea crítico con lo que escribes. Como voy a serlo si siempre estoy de acuerdo contigo. Maldita sea, la metáfora aplicada a la Ciencia de dar patadas a un balón una y otra vez es tan adecuada que sólo puede superada por lo de 90 por ciento de transpiración y 10 por ciento de inspiración.
Bueno un único "mistake": Sir Isaac Newton donde estudió y desarrolló su trabajo fue en Cambridge. Quien si estuvo en Cambridge y Oxford fue otro de los grandes (supongo que el Capitán Ahab lo conoce mucho mejor que yo): Godfrey Harold Hardy. Este tipo escribió un libro imprescindible para entender la Cultura europea (británica?): A Mathematician's Apology. Y además la fortuna le sonrió al conocer a otra de las mentes privilegiadas del siglo XX: Srinivasa Ramanujan.
¿Es esto una crítica dura?.
14 Julio 2010 | 06:39 PM