Progrefacha desorientada

Como madre de dos varones y una mujer, ya saben, número 1, número dos y Blasita, este artículo del Atlantic me ha dejado un poco preocupada. Mantiene la periodista --la misma que el año pasado se rebeló contra la manía de dar el pecho a los niños hasta que lo puedan pedir hablando-- que el mundo está evolucionando de tal manera que ser hombre hoy en EEUU es francamente incómodo. En un apoyo, se habla de estudios pseudocientíficos donde se dice que las madres somos mejores que los padres en querer a los niños, cuidarlos, hacerlos disciplinados...etc y, por esa regla de tres, lo mejor para los infantes es tener dos madres. Dice que es un secreto a voces que en las mejores universidades ya es más fácil entrar si eres chico porque, aunque no lo reconocen abiertamente, hay una especie de cuota para mantener cierto equilibrio en las aulas. Hay incluso gente que está pidiendo de nuevo separar a chicos y chicas en los coles para que los primeros no se sientan intimidados por las empollones. Y hablan de las cougar o panteras, esas mujeres de 40 y más a las que les mola llevar del brazo a un tipo por lo menos ocho años más joven. Y, por supuesto, no hace falta que sea listo ni lea mucho, que para eso ya está ella. Puede ser el caso de ministra culta y escolta, por ejemplo. También me entero de que los japos pueden ser los trendsetters y que ya los hay que se llaman los hervíboros que se quedan en casa cuidando a los niños, haciendo pasteles y pasan de sexo. Va a ser verdad que los tiempos andan un poco acelerados. Me dicen que por aquí pasan cosas parecidas, que en Extremadura han puesto especial interés en que los niños no sean mayoría en el fracaso escolar. Si el mundo que pinta el Atlantic existe, Bibiana no tiene ningún sentido. O sí. Que empiece a hablar de cuotas masculinas. Ayer, en Ronda, conocí a un profesor formado en Harvard, de literatura, docente en NYU que se jubiló, me dijo, un mes después de que hubieran nombrado jefa de departamento a una lesbiana, argentina, "que odiaba a los hombres y a los españoles". Conozco a unas cuantas que no serían así. Para nada. Pero el caso es que al hombre se le veía desubicado. También lo siento por mí. Me lo paso muy bien cuando quedamos TODAS. Pero nosotras no somos prototípicas. No hablamos de pinturas, no hablamos demasiado de los niños, no hablamos de ropa y marcas. Puede que ya seamos lo normal. Es verdad. Las que me parecen especies en extinción son las otras. Todo esto me lleva a la discusión del otro día con una directora de cine: ¿Las mujeres que deciden dejar de trabajar son conscientes de verdad de lo que están haciendo? ¿Es falta de una educación adecuada? En la puerta del hotel, seguimos discutiendo. Y no cerramos eso. Por cierto, hay un ámbito donde las mujeres son minoría, por ahora, en ciencias puras y en carreras muy tecnológicas. Se lo iré contando a mis hijos. Pero número dos insiste en ser jardinero y creo que eso del paisajismo está muy en manos de mujeres. Leo todo lo que he escrito y no sé si soy una retrógrada. Progrefacha desorientada.

Demetrio V dijo
Señora Martini,
Conozco a un par de jóvenes. asiduos de un conocido gimnasio de mi localidad, que cultivan su orografía muscular en la alborazada espera de ser adoptados por una pudiente COUGAR o PANTERA.
Con la ventaja que dan los años y pertenecer a un linaje que se remonta a los años dorados anteriores a la caída de Constantinopla, les aviso que no se hagan muchas ilusiones. Las COUGARS o PANTERAS suelen ser unas tacañas espantosas. Es parte del make-up genético de la especie.
16 Julio 2010 | 10:24 AM