El rollo japo
Vaya, ahora sale Zapatero con Murakami y me doy cuenta de que un padre puede tener remalazos adolescentes, aunque haya cumplido los 70. El tema puede ser superficial o algo más profundo, como casi todo en el mundo, perdón por el ripio. Dice mi padre que Zapatero es patético, que presume ahora de lecturas de Murakami: "Cuando hace dos años, media España ya nos lo habíamos leído, viene ahora él para epatar a los analfabetos, ´cómo mola este presi, que lee a un japo". No estoy de acuerdo. No sé qué le lleva mi padre a decir "media España". Suele pasar. Estamos en una burbujita donde todo el mundo piensa más o menos igual y luego llegan, por ejemplo, las elecciones y nos llevamos una sorpresa. Segundo: no puede epatar a los analfabetos, porque el dato de sus lecturas estivales ha salido en la prensa diaria y no en Salvame o La Noria. No voy a presumir de lectora de Murakami. Sólo lo he intentado con Tokio Blues y creo que mi forja como lectora suya se va a quedar en esa primera prueba. Ahora ando muy metida con los Diarios de Berlín, después de haber probado a Volpi, Buscando a Klingsor. De todas formas, me doy cuenta de que puede que exótico en este país sea de repente leer a Muñoz Molina y creo que al presi le vendría muy bien leer la última. Aunque Tokio Blues habla de suicidios, ahora que recuerdo.
El tema profundo es el de los gustos: ¿nos forman o cuando ya lo estamos, elegimos? El debate lo hemos tenido antes, cuando hablábamos de la decepción que nos proporciona saber que alguien al que despreciamos le encanta Salinger, por ejemplo, en especial los nueve cuentos. Por cierto, Juan Bonilla es miembro del club Salinger y escribía ayer sobre Murakami en El Mundo. Vuelvo al debate. ¿Son los gustos y aficiones los que nos van modelando o es al revés, como somos de una manera, elegimos ciertas cosas? No lo sé, la verdad. A lo mejor resulta que no es tan importante lo que lees o lo que escuchas o lo que comes, que simplemente son adornos de escayola de una personalidad que puede estar mejor o peor cimentada. ¿Cómo se sentiría un autor, pintor, por ejemplo, al saber que su obra es admirada y comprada por un político al que desprecia?
Entretener a Blasita en la piscina te obliga a hacer cosas que nunca se te pasaron por la imaginación, como bailar con ella Macarena. Lo digo por los que se estén pensando la paternidad, que puede llevar aparejadas cosas así. Y no pasa nada.

El navegante de la mar dijo
Jefa,
Me han invitado ir a Jersey con la cóncava nave. Impensable ahora. La galerna que por allí anda me desarbolaría el velamen. Sigo en el fraternal y lusitano atraque, caridad de un amigo algarvío.
Como dice el compañero gaditano, la mentira política que sale de los contenedores - en pleno terrá, My God! - nos mantiene las células vivas, como si nadáramos en un formol siniestro...
Jefa, al paso que vamos necesitaremos tus posts ya directamente en la infausta y henchida vena...Al tiempo.
25 Agosto 2010 | 04:48 PM