Cosas pequeñas de Mercadona
Podría ponerme a escribir de esa noticia que dice que los directivos de caja Castilla La Mancha se gastaron tres millones de euros en viajes de placer y pensar qué se podría haber hecho con ese dinero en la obra social, a cuánta gente se podría haber ayudado. Pensar también si dentro de ese grupo de directivos hubo uno, solo uno, que pensara que eso no estaba muy bonito o que todos pensaron bueno, si esto lo hace todo el mundo. Podría. Incluso pensar que por qué, ahora que seguimos juzgando aquí Malaya, ningún juez ha tomado declaración todavía a esos tipos. O preguntarme para qué carajo siguen sirviendo las auditoras en el mundo. Podría alegrarme del rescate de los mineros y, de paso, de que en Chile la justicia tarde dos meses en funcionar, porque allí los jueces ya han dicho que la mina tiene que pagar el rescate. Como aquí con Boliden. Pero voy a intentar escribir un día de cosas grandes y otro de cosas pequeñas. Me tengo que ir al Mercadona. Podría verlo como una condena, porque me viene mal, pero ¿alguien consigue ir solo una vez a la semana al super con cinco en casa? El caso es que he pensado que voy a poner buena cara. A ver si me encuentro el nuevo cóctel de ensaladas de frutos secos. Que no se me olvide comprar el pan de cinco semillas para las tostadas de los niños. La leche fresca. Los pañales deliplus para Blasita. Las toallitas Deliplus y el aloe vera, after shave para el padre de las criaturas. Y sé que voy cronometrada, que, como dice Adri, no tardas jamás más de 30 minutos porque sabes dónde está todo. Vale, puede ser ya un poco soviético porque no hay marcas casi, pero, en fin, creo que debemos estar orgullosos de Mercadona. Es un caso que se estudia en Harvard, como Zara. Creo que Zapatero es ya un caso inverso. Cosas pequeñas, cosas pequeñas...voy a escribir como Bart Simpson en la pizarra. Pues eso.
A Blasita no le paran de crecer los pies y los mocos. Para lo segundo, tengo provisiones. Para lo primero, no. Pero no entiendo por qué en un mismo número dependiendo de la marca puede haber un centímetro de diferencia. Que las madres no estamos para que nos vuelvan más locas.


Teresa dijo
Que terrible pensar que haya justificación alguna en ¨eso lo hace todo el mundo¨ Pero hay tanto gilipollas convencido que es razón suficiente para salir del paso, por inmoral que este sea.
Este verano me sentí satisfecha de terminar convenciendo al hijo de mi mejor amiga, que salir a pasear en una bicicleta cochambrosa, con una mujer (yo) en otra bici aún mas cochambrosa, nos hacía diferentes, al final de su estancia conmigo me dijo: Tete me gusta salir contigo a dar paseos en bici, somos diferentes! Espero que este chico nunca tenga que decir ¨es lo que hace todo el mundo¨
14 Octubre 2010 | 12:35 PM