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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

5 Noviembre 2010

Déficit de atención continuada

 

Bird On Hand

Creo que lo están llamando algo así, en una traducción literal. Ya saben, eso de que con tanta pantalla y aparatito cada vez nos cuesta más prestar atención durante un buen rato a algo.  Es como esas señoras,  yo misma, que no pueden estar viendo una película sin coser --sí, qué imagen más ancrónica, ahora que todo es tan barato que ya no hace falta coser los tomates de los calcetines--. Muchas veces esas palabras esconden actitudes que existían desde el neolítico, como la mala educación, por ejemplo y aunque rajemos mucho de este país afortunadamente no hemos llegado al nivel de EEUU donde medican a muchos de estos niños. El caso es que España está aquejada de un déficit de atención y se nota que efectivamente tenemos la piel de un toro ibérico. Nos ponen el capote de la negociación con ETA, ahí que entramos, a muerte, y durante varios días no se habla de otra cosa, aunque haya poca chicha, aunque ese toro sea manso, pero claro, eso se junta con mucho tertuliano que durante años no ha sabido hablar de nada más. El cambio de gobierno fue otro trapito y ahora nos salen con lo del orden alfabético en el Registro Civil, un problema sin duda que pusieron muchos analistas encima de la mesa esta primavera cuando estuvimos al borde del abismo del que nos sacó la llamada de Obama interesándose por el estado de salud del Rey, ya saben. Luego, como dice Tete, dirán que van a poner una terapia hormonal a las niñas de diez años para que se les retrase la regla y no se queden embarazadas sin enfrentarse al problema, por ejemplo, de que las niñas se desarrollan antes porque están gorditas de hamburguesas y de chucherías. Lo malo es que si se plantea eso, ellos entrarán encantados y antes de las elecciones son capaces de enfrentarse a MacDonalds, que queda muy bien, y poner un peaje para entrar en uno de ellos, sin darse cuenta, perdón, sin querer darse cuenta, de que, al final, todos los caminos acaban en una Roma que se llama educación pero, claro, eso es un asunto que requiere un poco más de atención, incluso una legislatura y una comisión parlamentaria. Por cierto, ¿alguien se ha puesto a hacer experimentos con los niños usando la cantidad que hay en internet si se googlea "experimentos de física caseros"? A este paso creo que yo soy capaz de interesarme y todo. Ayer me emocioné explicando por qué una servilleta dentro de un vaso no se moja si se mete en una ensaladera de agua dado la vuelta y cuando más cara de interés tenía me dijo mi hijo: "mamá, ¿podemos ver Bob Esponja?". Lo seguiré intentando. Pero también tienen el déficit. Me quedé yo sola y no conseguí que un huevo flotara en un vaso si le empezaba a echar sal. Me quedé sin sal y con el huevo al fondo. Como la economía y las políticas de este gobierno.

Blasita, sin embargo, sigue fascinada con la ley de la gravedad y tira todo desde la trona.

servido por martinidemar 1 comentario compártelo

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callesierpes

callesierpes dijo

Leo por ahí, que no lo sabía, que necesitas como 70 gramos de sal para unos 200 cc de agua.
http://www.ciencianet.com/flotahunde.html

8 Noviembre 2010 | 01:33 PM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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