Profecías (II)

Baños del Carmen: Casi nadie sabrá ya de qué depende arreglar aquello, si es que falta presupuesto, si es Costas, el Ayuntamiento o un jefe de servicio de Medio Ambiente. El caso es que un día llegará una ola y se llevará dos sillas de coca cola y una mesa. Los perroflautas se seguirán haciendo fuertes en la playita de al lado, donde han plantado una bandera pirata y sus pinos, porque no hay baño. Cuando se tome la decisión de desalojarlos, aquello será una batalla campal de telediario nacional. Ni siquiera entonces nadie se preguntará como es posible que eso esté así en el centro de la ciudad. Una vez al mes, Blanca y Tina lo seguirán transformando en un enclave jipichic, empezarán a recoger firmas para arreglarlo y ahí puede la sociedad civil de Málaga dar otro ejemplo de actividad.
Día picassiano. Lo de Picasso y Málaga no remitirá. Hasta el punto de que alguien propondrá celebrar el día picassiano, en el que se pedirá a la población que vaya con unos bermudas beige, una camiseta marinera a rayas y unas alpargatas. Los liberales, en principio, nos dará grima la iniciativa hasta que descubramos que ese día es el más elegante del calendario malagueño. Alguna señora irá delante, con un vestido blanco vaporoso, mientras su picasso le lleva una sombrilla, emulando a Francoise Gilot por la costa Azul.
Bulevar: Finalmente, empezarán las obras del bulevar y aquello será...bueno, una calle más, para pasmo merecido de los ilusos que pensaron que podría ser algo como los Campos Elíseos de la carretera de Cádiz. En el descampado de al lado, se seguirá celebrando el mercadillo de Huelin y alguien sonreirá al probarse un zapato de Antonio cuando le recuerden que allí iban a estar unas torres diseñadas por Chipperfield, de lo más lujoso de la ciudad, con vistas a la barriada Dos Hermanas --cuatro tetas en la jerga-- y el poligono San Rafael. Otros sonreiremos con cierta suficiencia --pensamos desde el principio que ni de coña-- y otros recordarán aquella época en la que los promotores invitaban a los periodistas --a los que se dejaban-- a comer en el Café de París.
Los montes. Seguirá prohibido hacer nada de lujo o baja densidad en los montes, mientras siguen surgiendo casas cutres de autoconstrucción ilegales por doquier, hasta que el núcleo alrededor de las ventas sea un remedo de Puerto de la Torre. Mientras, los directivos del PTA se seguirán yendo a vivir a Alhaurín de la Torre o directamente a Marbella. Allí hay muchos colegios británicos y chalés, algo que, sorprendentemente, suele gustar a los ejecutivos.
(Continuará)

damian dijo
¿Será todo eso el Reformismo? Pero hombre, a quién se le ocurre, ¡si éste es el país de la Contrarreforma! Unos reforman, luego vienen los otros y contrarreforman, y a todos se les va la fuerza por la boca.
11 Enero 2011 | 11:58 AM