Quiero ser como los de Delphi

Puede que tenga que ir a psiquiatra, porque admito que he desarrollado una fijación personal contra los trabajadores, ex, de Delphi. Quizás porque supe de aquello mucho antes de que se decidieran a desmantelarlos, cuando compañeros de un amigo, de una potente consultora, le contaban que no sabían cómo funcionaba aquello, con esas tasas de absentismo laboral. Quizás porque conozco a gaditanos muy currantes e imaginativos, buscavidas a los que cada les pone más nerviosos una ciudad pendiente solo de quién será el siguiente que corte el puente de Carranza, de los carnavales y de la Semana Santa. En Barbate, donde me tuve que reir acordándome del artículo de Luis Miguel Fuentes --esto es Africa, waka, waka--, en la trasera del mercado, durante la temporada baja solo se puede comprar la prensa local, que leo con una mezcla de risa, de ternura y de pena. Allí estaban tres pavos delante de un monumento, muy serios, rindiendo homenaje en el 50 aniversario de no sé qué al inventor de los cuartetos, de las chirigotas o de los coros, que no recuerdo. Eso es lo que pasa en España., de los liberales al carnaval subvencionado. Pero vuelvo a Delphi, ¿qué les hace a ellos distintos? Ahora que Leire quiere una ley de no discriminación, podría ser el primer caso: ¿Por qué para ellos los privilegios de un compromiso de la Junta para recolocarlos? ¿Qué pasa con los arquitectos, los ingenieros de estudios pequeños y no tanto que se han quedado en paro? ¿Por qué no les pagan la hipoteca de su casa y así se pueden ir a Alemania, donde les necesitan? ¿Por qué solo Delphi? ¿Por qué se envalentonan en sus nuevas empresas como este verano y apenas seis meses después de empezar a trabajar amenazan con una huelga? A mi fijación podría añadir las prejubilaciones de las cajas de ahorro. Cientos de ellos, de la antigua Cajasur, se van a prejubilar con 58 años y el 85% de su sueldo neto, además de seguir percibiendo aportaciones a su caja de pensiones, con dinero de ese saco mágico que es el FROB. ¿Por qué? ¿Cuántos de ellos entraron por algún enchufe en las cajas politizadas? Pero,. sobre todo, ¿qué les hace distintos a los que se han quedado en paro, por ejemplo, en el hotel Byblos? Esto es un régimen de castas y, encima, cuando hay una que saca los pies del tiesto, los funcionarios, son unos fascistas y de HB. La diferencia es que unos cortan el puente de Carranza y se les hace caso. Otros boicotean actos de consejeros y sus reclamaciones se las pasan por el forro. Yo, si fuera funcionaria, la siguiente gran manifa la organizada en el puente y ponía una pancarta que dijera : Queremos los privilegios de los de Delphi"" Nada de ser grosera, como esa que he visto en la que dicen que quieren que les gobiernen las putas porque sus hijos no saben.
PD: Blasita pinta con lápices chinos, Dice todo el rato: "Sa hoto", traducido se ha roto. Los chinos nos están salvando pero nosotros a los chinos de la esquina también. Creo que los siguientes, en la papelería y Alpino, de toda la vida.
