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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

25 Enero 2011

La dieta mediterránea de la consejera gordita

 

Little Fatties, Hand painted / drawn Salt and Pepper Shaker

Advertencia previa: soy gordita, me defino como tal, me cuesta adelgazar y tengo la sensación de que vivo privándome de placeres todo el tiempo.

La consejera de Agricultura, a la que no tengo el placer de conocer, presentó ayer en Málaga una mesa sectorial para la difusión de la dieta mediterránea. He comentado en facebook que ella, que es más que gordita, no era la más indicada y se ha armado. Puede que me haya pasado, es cierto que ella no va a hacer un anuncio. Lo que es cierto también es que Clara Aguilera es una gordita más de los que vemos todos los días en los supermercados. Muchos, no todos, llenando los carros de alimentos que están en las antípodas de la dieta mediterránea como bollos industriales y todo tipo de precocinados. La dieta mediterránea era una dieta de pobres y, ahora, de gente concienciada y culta. Es verdad que  la falta de tiempo hace que muchas veces no optemos ni con nuestros hijos por lo más saludable. No pasa nada si se toman una pizza de vez en cuando. Pero no se puede negar que sí que es sintomático que en Andalucía seamos de los más gordos de Europa, aparentemente viviendo en el edén de la dieta mediterránea, con acceso barato a frutas y a verduras, a pescado, a legumbres, con un recetario muy rico.  Y lo de Clara Aguilera ha degenerado en el ejemplo que han de dar o no los políticos. Hay quien piensa que la consejera de Salud puede seguir fumando como una carretera -hablando como una ordinaria es otro debate-o que un ministro de Asuntos Exteriores no está obligado a saber idiomas o que el consejero de Educación no sea titulado universitario. Yo no estoy entre ellos. Y, lo siento, no soy fascista, no opto por la eugenesia, ni quiero que se mueran los gordos -eso me pondría  a mí en el corredor de la muerte-pero sí creo que se predica con el ejemplo. De hecho, intento hacerlo con mis hijos. Soy así de rancia y de antigua. Clara Aguilera haría estupendamente dando una entrevista en la que diga que intenta adelgazar, que ella no es adicta a la dieta mediterránea y que considera que los gordos andaluces somos un problema de gasto público. Tanto o más como los fumadores. Vamos, hombre. Luego podemos hablar de para qué sirve el Instituto de la Dieta Mediterránea en el PTA.

PD: Necesitaría abrir un debate sobre el libro de Conocimiento del Medio de tercero de primaria.  No doy crédito con los picos de sierra de conocimiento. Lo mismo le preguntan cosas "insignificantes" según número 1, que con 8 años les piden que se sepan de memoria las partes del ojo.

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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