El mundo de ayer

Palabra que mola cómo se pronuncia en la Málaga profunda: "Farzo". No falso, farzo. A Mubarak ya no le perdonan ser tan farzo y no se creen sus promesas de atención a los pobres, de regeneración y de limpieza. No, no puede el mismo que ha consentido todo. Y aquí empieza a pasar eso. Que dejen de hablar en nombre de los ciudadanos, por favor. Los mismos que sabían que en las cajas de ahorro sentaban a los suyos por cuota y que ahora pretendan inyectar miles de millones públicos en ellas, sin que sepamos muy bien a quién dejaron dinero, en qué condiciones, qué cv tenían sus consejeros. Que las dejen caer, como dice Xavier Sala i Martí, que básicamente eso significará que se quedan sin su juguete los partidos políticos. Pero, de nuevo, que no hablen de ciudadanos. El mundo de ayer se ha acabado, dice el economista, pero los que no se enteren,deberían caer, que no significa que lo hagan. En el mundo de ayer se gasta uno tranquilamente 72 millones de euros en los trabajadores de Delphi y retrasa por ejemplo el hospital del valle del Gualdalhorce, o tiene sin dotar y acabado el nuevo clínico de Granada, más de seis años de obra ahora cerrado. En el mundo de ayer, se habla de la excelencia universitaria sin resultados y llega un tipo de Bruselas y se carcajea de que en Andalucía quieran tener diez universidades excelentes. En ese mismo mundo de ayer, se hacen unas costosas estaciones de cercanías en las paradas que menos se utilizan en Málaga y ni se habla de alargar la línea hasta Marbella o Estepona. En el mundo de ayer, los políticos decían a cada uno lo que quería escuchar pero ya eso no cuela. O no debería colar. Pero este país sigue siendo sorprendente. Ese aguante a las caenas. Esa indiferencia. Esa resignación a que los nietos de Pepe el de la fábrica en Alemania, ese que había hecho una ingeniería, se tenga que volver a Alemania. Y hubo gente que se extrañó cuando los agoreros decían hace un par de años que esto empezaba a oler a Argentina. Sólo nos falta un poco más de populismo, sólo un poquito más. En Córdoba, ya está Sandokán. Y Rajoy es un cobarde que no llama a las cosas por su nombre. Un farzo, como todos. Ni más ni menos. Lo que dice del estado de las autonomías, lo que no dice de las universidades. Lo que dice de las cajas, lo que hace de las cajas. Lo que dice el PP del 11-M, lo que hace cuando el capitán le pone un espejo. Castas. Puede que un poco nerviosas.
Nunca he tenido pesadillas. Me basta con imaginarme, no sé, cuatro años más con Zapatero. Angustia cuando las tienen tus hijos, niños felices. Ese llanto desconsolado sin motivo, esa mirada perdida. Qué alegría, por otra parte, que sea todo sin motivo.

Abogado Marbella dijo
El mundo de ayer era mehor, de eso no me cabe duda, yo echo de menos muchas cosas de cuando era joven y ahora miro a la juventud y me da pena, aunque se crean fuertes u afortunados solo tiene problemas...ayer..era mejor ayer..
16 Febrero 2011 | 11:39 AM