Primeras piedras

Prohibiría que los periódicos le dierámos bombo a las primeras piedras y, de paso, esas fotos del alcalde o quien sea con el azadón me dan una vergüenza ajena total. Aquí inauguramos rotondas, arcenes, ponemos primeras piedras del centro de salud y del gimnasio, o sea, celebramos la normalidad y eso no debería pasar nunca. ¿Para qué sirven las administraciones? Es una pregunta compleja que enfrenta a muchos, pero desde luego nadie duda de que deban proveer de servicios más o menos básicos, he ahí la cuestión, a los ciudadanos que, dicho sea de paso, los pagan con sus impuestos y con los de sus hijos, si la deuda, como pasa ahora, es abultada. Es que yo veo a los niños irse al colegio y me dan ganas de abrirles ya una cuenta en Gibraltar, dado el montante de la deuda pública. O pienso: bueno, a ver si estudian fuera y se quedan una temporada por allí, donde los problemas de la universidad van más allá de las caceroladas por las capillas. Vuelvo a las primeras piedras. Esto es como si cada vez que acabáramos el periódico del día nos felicitáramos todos y nos hiciéramos una foto. Lo mismo un profesor al acabar una clase, un médico al finalizar su mañana de consulta, un ingeniero al entregar un proyecto, un empresario al que le cuadran las cuentas. ¿Se estarán percatando los políticos del pilo y la pala de que resultan cada vez más lamentables? Claro, podrán decir ustedes, todo eso ocurre por culpa de los periodistas, que acuden allí a inmortalizar la escena. Si no lo hiciéramos, resulta que tendríamos que escribir de historias de la calle y eso para unos es más entretenido y para otros más difícil. Si miramos el Boston Globe de hoy, por ejemplo, no hay ni un solo artículo sobre el alcalde, sí hay, sin embargo, un obituario sobre un matemático que ayudó a reformar el sistema del cálculo de los hándicaps en el golf. Hablando de golf, desde mañana, muchos de los mejores en el Parador. Y allí no hay primera piedra que valga, que va a cumplir el sitio 80 años. Menos mal que entonces no había tanta competencia como con el Benitez, que si no, no se hace.
A Blasi le voy a poner a colocar muchas primeras piedras en la playa, a ver si conseguimos meternos en la final del World Beach Project del Victoria and Albert.

Joaquin Zulategui dijo
Un magnífico artículo, pones el dedo en la llaga de lo que nos parece evidente y no debiera serlo, te replanteas las cosas y las resuelves con brillantez.
Me gusta mucho como escribes y lo que escribes.
23 Marzo 2011 | 06:33 PM