Españoles de chiste

¿Sabeis el chiste ese de unos cuantos periodistas del Sunday Times que llegan al Parlamento europeo haciéndose pasar por lobbistas para sobornar a unos cuantos? Pues los tipos llegan y se ponen a untar a los europarlamentarios, pobrecillos, que apenas ganan, para que les metan unas cuantas enmiendas en alguna directiva. Y acceden muchos. Se ponen a buscar a un español pero resulta que casi ninguno habla inglés. Total, para qué, si todo el mundo sabe que básicamente lo que hay allí es un cementerio de elefantes de partidos que, como dice Atencia, les han encontrado una salida cómoda, no les han enseñado la puerta de la calle, les han puesto en un avión a Bruselas. Bueno, los hay jóvenes, como esa vasca a la que trincaron cogiendo el dinero el viernes por la mañana de las dietas y unos minutos después montándose en el avión. O este navarro que accedió a entrevistarse con los falsos lobbistas y el tipo dice, y el Sunday Times corrobora, que no cobró por la gestión, pero que le pareció buena idea. Pero el chiste sigue con eso de que el español, 36 años y soltero, no quiso cobrar pero se tomó un café con la periodista que, la verdad, "era muy guapa". O sea, que como la tipa estaba tela de buena, el navarro no quiso ni hablar de dinero. O sea, ya podemos decir que nuestros diputados son un poco menos sobornables si se lo proponen en inglés. En fin, menos mal que esta noche nos podemos meter en un castillo inglés de principios de siglo y revisitar Brideshead, Arriba y Abajo, Lo que queda del día, en fin, todo muy Ivory y Merchant, evasión total de la cutrez. Otro día contaré con pelos y señales las respuestas en calle Larios a preguntas cómo quién formuló la teoría de la relatividad, qué diferencia hay entre venas y arterias o cuál es la capital de Libia. Para emigrar. O para quedarse aquí y saber que, en una sociedad como ésta, mis hijos lo tienen fácil para conseguir algo, la competencia no es feroz. En esta sociedad tan injusta, elaborada piedra a piedra bajo premisas falsamente progresistas que, arremetiendo contra la élite, el mérito y el esfuerzo, han llegado a conseguir un rebaño de corderos que lo mismo viven aquí que podrían hacerlo en una tribu africana. "¿Qué población existe en España?" "Una pila". "¿Pero cuántos?", "lo menos seremos 15.000 o 20.000 personas". Ella tendría unos 22 años y se paseaba por calle Larios. Los chistes de los españoles. La mayoría de los extranjeros sabían casi todas las preguntas.
Miro a Blasi y me acuerdo de que tengo que comprar una regadera para los semilleros. Los regamos con cariño, como a los niños. Número uno se sabía casi todas las preguntas que hice a adultos en la calle. Cómo conseguir dinero para sacarlos de aquí cuando tengan diez años más.
