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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

19 Mayo 2011

¿De qué se extrañan?

 

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¿De qué se extrañan? De verdad --o en verdá, que dicen aquí--, llevábamos años viendo como los partidos políticos se estaban convirtiendo en un problema en las encuestas del CIS y lo que sí era raro era la calma de la calle. Sí, es verdad, gobierna la izquierda y contra la izquierda --por llamarla de alguna manera-- siempre ha sido más difícil levantarse, porque parece que por autodenominarse así ya nacen con más legitimidad moral que nadie. Pero esa izquierda es solo un aparato de partido en el que progresan los más obedientes e inútiles, porque, en los partidos, ya lo sabemos, la selección de Darwin pasa a la inversa. En el otro, exactamente igual. No sirven los versos sueltos, nadie que vaya más allá de una consigna. Nadie que piense. Todos a una a que nos coloquen en los organigramas. Estaba en cualquier conversación de amigos que sudan para ganarse el pan en la calle. "No hay derecho, menuda panda". ¿Cuántas veces? ¿Cientos? Nos iban mintiendo, unos y otros, y mientras los problemas que vemos cualquiera sin resolver. La educación, por ejemplo. De nuevo, ¿cuántas cenas, cuántas meriendas, cuántos cumpleaños infantiles? "Esto no puede seguir así, los profesores desmotivados, el nivel cada vez más bajo..." y mientras seguíamos sabiendo de enchufes, de hijos de presidentes de la Junta señoritos que cobraban las comisiones en igualas, que eso es el colmo. Y ellos, a lo suyo. ¿Qué vienen las elecciones? Pues ahora te arreglo este jardincito que ha estado abandonado durante cuatro años, ahora no pongo tantas multas, en fin, como si fuerámos idiotas. Aquí, de lo único que hay que extrañarse es de que esto no hubiera pasado antes. Yo llegué a la conclusión de que era culpa de los lexatines, una de las drogas más usadas en este país. Pues ahora ha saltado la calle. Y claro que es plural  y nos vamos a encontrar a algún punkie viejo que pide quemar crucifijos. Allá el. En una acampada no hay disciplina de voto.

Ahora el típico español de barra de bar que se queja por todo y nunca hace nada está diciendo que esto lo ha montado Rubalcaba, que por qué justo a tan pocos días de las elecciones. Me da igual. Y los socialistas, que siempre han sido más hábiles que el PP en esto, diciendo con cara de interesante, como Chacón, que observa atentamente el movimiento, que hay peticiones que son asumibles. El PP, qué torpeza la suya, sigue con su rollo de que lo ha montado la extrema izquierda. Los socialistas no quieren más que absorber la disidencia, lo han hecho siempre, dentro de un mes les dan una subvención. Lo intentan. Es el PRI, lo sabemos. Pero hacen su asqueroso trabajo muy bien, otra cosa es que no se hayan enterado de que puede ser que esta vez no les funcione. Y luego los tertulianos, claro, esas criaturas que demuestran de nuevo que la mayoría está alejada de la calle, tanto como los políticos. Por favor, lo que está pasando en la calle, llevaba años hablándose en miles de cenas y reuniones.

Solución final: Es verdad que puede que esto no vaya a ningún sitio. También lo es que la única solución que yo veo les dará asco, pero es algo que tengo muy meditado: de Sol, deberían salir dos mil tíos a afiliarse al PSOE y otros dos mil al PP, porque sólo desde dentro se cambia el sistema.

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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