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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

26 Mayo 2011

Ahora, Dubai wannabe

 

Happiness is a journey not a destination - Watercolor print

Decía en un magnífico artículo Muñoz Molina que los españoles nos habíamos acostumbrado a fuegos artificiales, jamón de pata negra y obras de vedettes de la arquitectura, sin preguntarnos mucho cuánto costaba todo aquello. Dice que esa es la siguiente revolución, el que nos preguntemos por todo lo público cuánto cuesta, igual que hacemos con lo que pagamos de nuestros bolsillos. Me he acordado de él con la presentación del nuevo proyecto de puerto deportivo en Marbella, esa cosa semicircular y con pretensiones de albergar un hotel como esos de Dubai, porque ahora resulta que, como somos borregos, hay que imitar el espanto hortera y querer ser como la tierra del jeque al que vemos como el maná, hasta el punto de que hay quien propone que se le cambie la cara a la estatua del Marqués de Larios y se ponga la del jeque, "marqués del taco". Curiosamente, el proyecto de Marbella va firmado por uno de esos arquitectos a los que siempre parece que hay que recurrir para que la Junta dé el visto bueno. El mismo día que veo esa cosa ostentosa, hay guiris que en twitter están colgando fotos de los jardines del Marbella Club, una mezcla perfecta de jazmines, agapantos y flores trompeteras que se lucen bocaabajo. Todavía queda esa Marbella, que Cortesín ha querido recrear. ¿Por qué no potenciarla y mejorarla? Lo que deprime es que cuando parecía que la gente había reflexionado con la crisis, sobre lo que los cursis llaman el modelo, pues llega un jeque con parné, un arquitecto que lo mismo le trabaja a Gadafi, al jeque que al Ayuntamiento de Antequera y nos planta un superproyecto del que no nos dicen cómo afectará a las playas de al lado, sólo que creará mucho empleo y riqueza. Ponen un vídeo en 3-D y todos con la boca abierta. ¿Por qué no amplian Banús para más barcos? ¿Quizás por qué no es público? Aquello ya se ha macizado lo suficiente como para admitir a unos cuantos miles más que lleguen en barco a ver los escaparates de Jimmy Choo o de Chanel. ¿De verdad se creen en Marbella que esas firmas de lujo van a duplicar tiendas en una distancia ridícula? Entonces, ¿hacemos la movida 3-D para que se llene de nuevo de tiendas de Inditex que están ya en La Cañada? Si a los de 60 tacos les produce una nostalgia tremenda mirar hacia los años 60 y ver en qué quedaron los sueños de porretas ilusos, ni les cuento lo que me produce a mí, me siento ridícula, al recordar que hace dos años pensé que la crisis iba a servir para algo.

PD: Blasita poco a poco va dejando de parecer una perrita y aprende a sentarse como una señorita en un orinal, con su vestidito azul y su cuento en el regazo. Nunca pensé que un pis en su sitio podía suscitar tantos aplausos. Voy a preguntarle al jeque si le da un regalito.

servido por martinidemar 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Kike

Kike dijo

Hola,

He llegado a tu blog a través del FB de una amiga común...no puedo estar más de acuerdo con lo que escribes además de encantado por la forma...

Un saludo,

Kike

27 Mayo 2011 | 11:59 AM

zascandil

zascandil dijo

Qué bonito el dibujo!!!
Y qué horror lo del hotel de Marbella.
¿Quién lo va a pagar?
Porque no creo que haya en todo el mundo un idiota dispuesto a poner dinero de su bolsillo en semejante idea en una zona donde sobran miles de viviendas y bastantes hoteles.
Al menos, claro, que pongan diez y reciban 30 ó 40 ó 100. . .

8 Junio 2011 | 12:46 PM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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