Qué cosas tan raras

Es ya una frase muy manida pero no menos cierta: la primera revolución de este país tendría que ser volver a la buena educación y, en este caso, no enseñanza. Manners. Blasita da las gracias por cosas que no debería. Prefiero que se equivoque en eso. No sé en qué punto exacto de nuestra otra memoria histórica decidimos que dar los buenos días era algo fascista y retrógado, como el uso del usted, por cierto. La buena educación, de paso, no significa llamar a los clientes cariño o tesoro. Este verano yo me he sentido maleducada, Era en un Lidl en San Juan de Luz --por cierto, construido respetando la estética del País Vasco francés, con tejado a dos aguas, maderas rojas en la fachada-- y el cajero, cuando ya me había dado la vuelta, me dijo que buenas tardes. Tenía razón, me di la vuelta, puse la mejor sonrisa y le dije en mi francés lamentable gracias y buenas tardes. Poco antes, dos niños en chanclas, con el pelo despeinado por el aire de la playa, le habían pedido a un dependiente que les alcanzara una cosa. Me asombró la exquisitez de los hermanos: "Perdón, ¿podría usted si no le importa cogernos esas galletas, que no llegamos?" y después, los dos a la vez, un merci bien sonoro. No he visto nunca eso en mi Mercadona de Churriana. Ayer, una amiga me contaba su periplo por Escocia. Además de castillos, faldas, highlands, abadías, lagos Ness, continuamente me decía que la gente era encantadora. Decía que hasta los perros estaban bien educados, aparcaditos todos a la entrada de los castillos, sin ladrar. Que no vio una caca por ningún sitio. Por la noche, vimos Andaluces por el mundo en Oxford. Lo soportamos por el paisaje, por los colleges, no por ese afán de la presentadora de continuamente preguntar qué se echa de menos en Andalucía. Lo más divertido fue cuando una niña de Córdoba, de Baena, de au pair allí, va conduciendo el Volvo todoterreno que le deja la famiia y da las gracias con la mano a un coche que le deja pasar en una de esas carreteras minúsculas y sale rotulado por abajo: "En Oxford, la gente se da las gracias con la mano cuando se cede el paso". Un gaditano cuenta que se multa a los borrachos por la calle. Y por supuesto eso no quita para que haya borracheras legendarias, pero no se molesta a los vecinos. Lo digo en plena resaca del botellón de feria. Harta del argumentario de los concejales que no paran de decir que es un asunto muy complejo. Estoy de acuerdo con Manuel Arias Maldonado, Andaluces por el Mundo es lo mejor que puede hacer Canal Sur para animar a la emigración. La de Baena estaba encantada con sus tres niños, con su casita independiente y la educación de la familia. En un sitio, donde, oh, milagro, la gente da las gracias cuando se cede el paso.
Juanito, amigo de los míos, visitante en Escocia, con nueve años quiso conocer la universidad de Edimburgo. Le ha dicho a su madre que va a ahorrar para irse allí. El pobre todavía no conoce Teatinos. Cambiará de opinión.
